martes, 2 de marzo de 2021

Desbarajustes artúricos (II)

O por qué lo que escribáis sobre el Rey Arturo JAMÁS será fiel (*mira directamente a Snyder*)

Por si alguien no anda enterado de los múltiples proyectos que tengo entre manos, estoy en proceso de leer todo lo que pueda sobre la leyenda artúrica, para escribir alguna obra basada en ella o, en su defecto, reírme de todos los que se tiran de los pelos por las diferentes versiones que salen, a cada cual más random. Esta última parte es algo que puedo hacer desde los libros que mencioné en mi anterior artículo sobre el tema, pero ahora quiero expandir sobre esta experiencia con las siguientes lecturas que han caído en mis ávidas garras (a pesar de que la cosa se ha ralentizado por razones, pero bueno, se hace lo que se puede).

Mi plan original era leerme el Mabinogion lo primero, más que nada porque aunque lo tenía para más adelante, no hacía más que encontrar referencias al mismo y a la antigüedad de sus textos. Pero la versión que había adquirido fue la primera que se hizo en inglés, y tras leer un par de páginas del prefacio comenzaron a saltar todas las alarmas, así que opté por hacer una consulta a la Wikipedia y, después de confirmar lo que sospechaba, buscar una traducción distinta. Todo esto lo hice por razones que mencionaré en otro artículo cuando hable de ese libro. En cuanto a mi actuación en ese momento, comprendiendo que la cosa podía ir para largo con el libro de las napias, me puse a leer el siguiente en la lista: la colección de romances de Chrétien de Troyes.

Iwain siendo curado de su locura

Aunque lo más seguro es que nadie conozca a este individuo así mencionado de pronto, Chrétien de Troyes es considerado como uno de los padres del género novelesco. Este francés era un erudito cuya primera obra conocida es una traducción de la Metamorfosis de Ovidio. Lo cual en aquella época se consideraba como el pináculo de la erudición. Pero Chrétien no había hecho más que empezar. En aquella época, las obras literarias trataban de tres temas: al antigua Grecia, el imperio Romano, o el Rey Arturo. Chrétien optó por este tercer tema para sus obras, y escribió mucho del lore que sienta las bases de la leyenda artúrica tal y como la conocemos ahora. Sus historias se volvieron muy populares en la época, y nuestro amigo llegó a ganarse el favor de una princesa, que le hacía de mecenas a cambio de escribir poemas sobre la corte artúrica.

Grabado de Chrétien de Troyes

Hay muchas cosas que mencionar sobre estos poemas antes incluso de meterse en ellos. Para empezar, algunos eruditos mencionan que Chrétien usaba sus escritos para hacer crítica social. En concreto, era muy peligroso para alguien como él criticar a la corte real, pero gracias a los poemas era fácil decir que “la corte del Rey Arturo era maravillosa porque todos los tiempos pasados son mejores”, y al mismo tiempo hacer que dicha corte estuviera lejos de ser perfecta, de forma que así venía a decir que si aquello era malo entonces, lo de ahora era aún peor. Otra de las cosas interesantes sobre estas obras es que se piensa que Chrétien tenía acceso a alguna fuente galesa, ahora perdida para nosotros. Varios de los poemas de los que voy a hablar tienen una contrapartida en el Mabinogion, y los estudiosos todavía no tienen muy claro quién inspiró a quién, más allá de que la inspiración estaba ahí. Por ahora se piensa que Chrétien depredaba a los otros textos, pero la cosa está pendiente de una confirmación que es probable que nunca llegue.

Por supuesto, Chrétien escribió de muchas cosas, pero aquí hemos venido a lo que hemos venido, así que nos centraremos en los cinco poemas artúricos: Erec et Enide, Cliges, Yvain, El Caballero del Carro y Perceval. De ellos, los dos últimos no fueron completados por Chrétien. El Caballero del Carro (también conocido como Lancelot) es en gran parte suyo, pero la parte final del mismo está escrita por otra persona, algo que podéis creerme que se nota, y mucho. La primera parte de Perceval es de su autoría, pero las siguientes fueron escritas por otras personas. La verdad es que no pude conseguir Perceval, pero he leído bastantes resúmenes al respecto, y me puedo hacer una idea de lo que va. Aunque no creáis que el tema no saldrá, porque os puedo asegurar que tiene tela para rato. Por último comentaré que se habla de que este hombre había creado un sexto escrito artúrico: Tristan. Sin embargo, este poema se ha perdido para siempre en las mareas del tiempo, e incluso se duda de que Chrétien fuera su autor. A saber.

El primero de los poemas que leí era el de Erec et Enide. Cuenta la historia de Erec hijo de Lac, caballero de la Mesa Redonda, y de su amada esposa, Enide. Sí, he puesto “Mesa Redonda”. Como ya dije en su momento, la acepción aparece por primera vez en el libro de Taliesin (el de los poemas en galés), pero no como referencia a la corte de Arturo. Con Chrétien, la Mesa Redonda se convierte en una institución que reune a todos los caballeros nombrados por Arturo. El objeto en sí no existe todavía siquiera. Volviendo a nuestro asunto, el poema está dividido en tres partes. La primera es como los dos pipiolos se conocen, y se puede resumir en que un caballero se comporta de puta pena con Erec y con Ginebra, Erec decide que le va a cantar las cuarenta al mequetrefe este, cuando encuentra el lugar del que ha salido el tipo se encuentra con Enide y su familia, que son de origen noble pero más pobres que las ratas porque les han echado de su castillo, Erec se enamora de Enide hasta las trancas, reta al merluzo de forma pública, le da una manita de hoxtias y lo manda a que le pida disculpas a Ginebra y que ella decida qué hacen con él, y nuestro maravilloso caballero se va con su moza a la que no permite que la vistan guay porque solo va a admitir que la vistan con un vestido de la reina porque es la tía más guapa del mundo mundial. Y así pasa, y los dos se casan, y todos muy felices.

Una de las cosas interesantes de esta parte es que Chrétien hace en la parte de la boda una lista con cincuenta nombres de todos los supuestos caballeros de la Mesa Redonda, en la que salen mencionados ya Gawain (bueno, vale, Gawain ha estado ahí SIEMPRE), Lancelot, Ywain hijo de Urien (junto con otros dos Ywain más, porque al parecer Ywain era un nombre popular en la época :P), Kay y Tristan. Además de estas menciones, hay unas cuantas cosas curiosas en esta lista. La primera de ellas es la ausencia absoluta de Bedivere/Bedwir. A pesar de que en los textos galeses con una procedencia más antigua, como cierto texto del Mabinogion o el poema Pa gur yv y porthaur? (¿Qué hombre es el portero?) del Libro Negro de Carmarthen, mencionan ya a Bedwir como seguidor de Arturo, y también como compañero incansable de Cai/Kay, Bedivere no aparece mencionado en ninguno de los escritos de Chrétien. La segunda cosa curiosa es la mención de un tal Loholt hijo del Rey Arturo. Repetiremos por aquí que en las fuentes galesas, Arturo tenía hijos que en algún momento fueron borrados del mapa porque sí. La tercera cosa curiosa es que esta lista es única. Ningún otro poema de Chrétien hace una lista sobre los miembros de la Mesa Redonda. 

El supuesto escudo de armas de Erec
La segunda parte de la historia de Erec y Enide es que, una vez casados, se van a la tierra del primero, donde este se dedica a, básicamente, prestarle su atención completa y absoluta a su mujer y a sus tierras, pasando muy mucho de irse de cuchipandeo con sus amigotes. Que a nosotros nos parece bien, pero que por alguna extraña razón está mal visto en la corte del Rey Arturo (creedme, no es el único que tiene problemas con este tema). El caso es que la gente empieza a mosquearse, y la pobre Enide comienza a pensar que le van a echar la culpa a ella, y se lo dice a su marido, y el tío se pone de morros, la obliga a vestirse y a acompañarle en plan caballero andante. Y durante todo el viaje le dice a ella que ni se le ocurra dirigirle la palabra, pero se va encontrando con gentuza que le quieren matar por la espalda y quedarse con su mujer porque, oye, ¿qué va a decir ella al respecto? Y ella se dedica a avisarle porque está la pobre ojo avizor. Y él se carga a sus enemigos porque es así de guanchis (y porque los muy idiotas le atacan de uno en uno, que para la poca ventaja que tienen que es la superioridad numérica van y la desperdician), y luego le echa la bronca a la mujer por avisarle. En ese momento te gustaría calzarle dos hoxtias al gilipollas este. Aparte de un episodio de encontrarse con la corte de Arturo en el cual vemos la demostración de lo tonto’l bote que es el Kay de Chrétien, lo que nos interesa es que Erec se pega con un montón de gente y acaba hecho mierdas, con la pobre Enide hecha un manojo de nervios porque si tu marido es gilipollas, normal que te preocupes, hasta que en un combate con un gigante el tío recibe la hoxtia definitiva y se queda medio muerto. Así que Erec es llevado por Enide hasta un castillo. Problema con los nobles de castillos: que ven a una tía buena y se la quieren follar a pesar de que la mujer esté de luto y llorando a moco tendido. Así que como Erec está supuestamente muerto, el noble intenta forzar a Enide a que se case con él. Pero Erec se levanta de entre los muertos, engancha su espada y le endiña tal hoxtia al violador este que lo deja mirando para Antequera. Y entonces llegan los colegas que Erec ha ido haciendo por el camino (al estilo Defeat means Friendship) y acaban de limpiar el castillo. Y Erec perdona a Enide (porque es ella la que tiene que pedir perdón, ¿no te jode?) porque sabe que todas las cosas que ha hecho las ha hecho desde el amor.

Os voy advirtiendo de entrada, cuando Chrétien se pone a hablar de amor, no hay diox que le soporte.

La tercera parte es… rara de cojones. Supuestamente se van a un castillo, y en el castillo ocurre una cosa que es llamada la “Alegría de la Corte”, pero que todo el mundo le dice a Erec que no vaya. Y Erec, como buen merluzo, va, porque si le dicen que no vaya es que hay un reto. Y el reto es meterse en un jardín en el que hay un montón de estacas con cabezas de caballeros clavadas (bonita decoración, ¿eh?), y se tiene que liar a hoxtias con un caballero, porque el caballero ha sido maldecido por una tía muy mala. Pero como Erec le fostia, pues es libre de la maldición, y todos tan felices, y fin del plot tumor este.

Durante todo este resumen rápido del tema, os he mencionado que el Kay de Chrétien es tonto, ¿verdad? Vale, pues es probable que esté siendo amable. Muy amable. Vamos a ver, Kay ya era un tanto palizas en los escritos galeses, si me tengo que fiar de lo que he leído. Pero en estos poemas, alcanza dimensiones absurdas. Aunque sigue teniendo una posición de segundo al mando o similar, se convierte en una especie de butt monkey que existe solo para meter la pata hasta el cuezo y recibir más palos que una estera; aunque ya se ven las formas en Ywain, donde alcanza sus límites más absurdos es sin duda en El Caballero del Carro. El tío es un bocazas, tocanarices y metomentodo que siempre acaba en líos. El papel de caballero ultra pino pasa a ser competencia exclusiva de Gawain, que para Chrétien es el caballero perfecto maravilloso, en contraposición con los textos ingleses en los cuales el carácter de Gawain se va deteriorando con el tiempo. También aparecen en el poema dos menciones a Morgana. Morgana había sido introducida en este desenfreno por el Vita Merlini de ese fanfiquero barato que es Geoffrey de Monmouth, pero solo como alguien que atiende a Arturo en la “isla de las manzanas”, y lo dejaré aquí porque de esta mujer podría escribir artículos enteros. Lo que sí diré es que en este poema, Morgana YA es mencionada como hermana de Arturo, de pasada.

Dejaremos al par de tórtolos solo con un último comentario, consistente en mi descojone cuando leí que Erec se ponía una cota de malla de plata que no era más incómoda que una chaqueta de seda. Creo que ya sé de dónde se sacó Tolkien lo del mithrill XD

El siguiente poema en la lista es Cliges. Antes de comenzar, comentaré dos cosas del mismo: la primera es que es considerado como el “anti-Tristán”, y una de las razones por las que se piensa que Chrétien pudo tener un escrito basado en esta historia. Específicamente, se piensa esto porque el poema no deja de hacer alusión a Tristán y a Isolda poniéndolos a caer de un burro, especialmente a Isolda. La otra es que se piensa que Cliges era en su origen un relato bizantino que Chrétien adaptó para que entrara en la leyenda artúrica. Este es, de hecho, uno de los poemas que no tiene paralelo en el Mabinogion (el otro es El Caballero del Carro).

El poema no empieza con el personaje que le da el nombre, sino con su padre, un tal Alexander que es hijo de otro Alexander que es emperador de Grecia y Constantinopla (y que como os podéis imaginar, es una invención, pero a estas alturas de la feria como si eso importara ya, ¿verdad?). El caso es que el principito imperial este se va con los caballeros del Rey Arturo para ganarse un nombre o excusa similar, y en el proceso se hace superamigo de Gawain. El caso es que en un momento dado Arturo se va a Bretaña, dejando al cargo a un tal Angres, conde de Windsor. Y en el viajecito va Alexander con sus doce colegas, y va también Gawain… y una hermana suya llamada Soredamors. Sí, va en serio. Sí, yo tampoco había oído hablar de esta mujer en la vida antes de ponerme a leer esto. Sí, a estas alturas de la feria considero que todo esto son fanfics del fanfic. A lo que íbamos, resulta que Alexander y Soredamors se enamoran el uno del otro, pero son tan capullos que no se deciden a hablar, y así Chrétien te da la chapa con su discursito sobre el amor durante dos o tres páginas. Pero a estas, Ginebra está en el barco también y se huele el percal, porque en estos poemas la reina sale como una tía que sabe mejor que nadie lo que se cuece en la corte. Pero no puede actuar realmente porque antes de poner en marcha su plan, llegan noticias de que Angres ha traicionado a Arturo y se ha puesto en su lugar, convirtiéndole en una especie de Mordred temprano. Total, que se vuelven para darle una manita de hoxtias al iluminao este, pero el iluminao no es tonto del todo, y sale de naja en cuanto escucha que Arturo está volviendo, no sin antes saquear Londres. Para no alargarnos bastante, digamos que la rebelión le dura a Angres lo que tardan Alexander y sus colegas en encontrar la forma de introducirse en su castillo de tapadillo, y una vez entran, hacen el escabeche del siglo, con Alexander capturando al iluminao de marras y dándoselo en bandeja a Arturo. Después de esto, Ginebra les da un par de collejas a él y a la querida, y ambos se declaran, se casan y son todo felices.

Pero resulta que el padre de Alexander, mientras este estaba de cuchipandeo, la diña, y se envían a un montón de mensajeros para avisarle, pero hay una tormenta enorme y todos la diñan salvo uno. Pero este uno decide que a la mierda, y se vuelve diciendo que le han dicho que Alexander está muerto. Así que deciden hacer emperador a su hermano, de nombre Alis. Y como es de esperar, Alexander se entera de todo el lío y decide que hasta los cojones, y se va a cantarle las cuarenta a su hermano. Que claro, no se espera que su hermano volviera de entre los muertos. Tras hablarlo, los dos hermanos llegan a un acuerdo: Alis se queda como emperador, pero tiene prohibido casarse y tener un hijo, y así cuando muera, el que heredará el trono es su hijo Cliges, que está recién nacidito el pocholín. Años después, Alexander la palma, no sin antes decirle a su hijo que llegado el momento, se vaya para la corte del Rey Arturo a aprender y demás mierdas. Cosa que hará… pero no de momento, porque antes tiene que conocer al amor de su vida.

Porque veréis, las promesas son muy bonitas y tal, pero cuando la otra parte está muerta, pues a ver quién lo controla, y los consejeros de Alis le dicen que se case y este decide que vale, que guay, y se salta la promesa por el forro de la chaqueta. Deciden que se case con la hija del emperador alemán (sí, bueno), y Alis, que es así de astuto, decide que se lleva a su sobrino con él, porque total, como ya le va a robar el trono en los morros… Total, que allá van, y ven a la prometida, que se llama Fenice y es, como os podéis imaginar, una adolescente igual que nuestro protagonista. Y claro, los dos se ven y flechazo instantáneo, por si se nos ha olvidado de qué va esto. Y Fenice está muy preocupada, porque ella está enamorada del sobrino del tío que va a ser su marido, pero entonces su marido se la va a querer follar, y claro, que ella no quiere ser tan puta como Isolda (ya lo he dicho antes, en este poema tratan a Isolda como la mierda). Entonces su niñera, que es también una bruja, le dice que no se preocupe, y le prepara una pócima que va a hacerle beber a su futuro esposo por la cual este nada más tocar la cama se dormirá y soñara que hacen ñiqui ñiqui, pero sin llegar a hacerlo. Y dicho y hecho, en la noche de bodas se aseguran de que se tome la poción y solventado el problema de no querer tener relaciones con el viejo.

Cligés y Fenice, Tristán e Isolda
Cligés y Fenice a la izquierda, Tristán e Isolda a la derecha, de un manuscrito del siglo XIII
Por supuesto la cosa no es tan fácil, porque la moza en realidad estaba prometida a otro tío antes, el duque de Sajonia (disculpadme mientras me revuelco de la risa), y como os podéis imaginar la cosa no le ha gustado nada de nada, así que envía a sus tropas a pegar a los “griegos”, aunque en realidad sean bizantinos, pero a estas alturas de la feria a nadie le importa ya quién es quién y de qué. Para resumir la cosa de forma rápida, Cliges se dedica a repartir estopa, salva a la churri un par de veces, y por supuesto vence al duque de Sajonia, que se queda con cara de gilipollas. De vuelta a casa, como ahora es caballero, decide hacer caso del consejo de su padre, y se va a buscar a su familia inglesa, que oye, ya que está. A partir de aquí es toda una historia sin pies ni cabeza de cómo, en lugar de presentarse como las personas normales, se busca tres sets de armadura de colorines y brea a un tal Sagremor el salvaje, a Lancelot y a Perceval, hasta que Gawain decide que, connio, el tío este es bueno, y que le quiere pegar él, y se tiran un día entero repartiéndose hasta que Arturo les para, y entonces es cuando se presenta. Más allá de tirarse allí una temporada, todo esto es una especie de plot tumor que no viene a cuento y que acaba cuando decide volver a casa porque, oye, la churri.

Total, que vuelve, y él y la churri se declaran. Pero está el pequeño tema de que ella está casada con su tío. Así que deciden hacer que ella se haga la muerta, porque eso funciona tan bien [/sarcasm]. El plan es super lioso que te cagas y consiste en que mientras ella se hace la enferma, y le construyen un sarcófago especial para que pueda salir de él, Cliges se monta un nidito de amor donde los dos van a estar en secreto encerrados y tal. Sí, yo también veo los agujeros en el plan, no os preocupéis. De hecho, lo primero que pasa es que llegan unos médicos que estaban de paso y le dicen a Alis que no, que la tía no está muerta y que pueden demostrarlo. Solo que la forma de demostrarlo consiste en torturarla de formas horrendas, y la tía ahí aguantando mecha hasta que la niñera consigue que les vean el resto de las criadas, y las tías los persiguen y los tiran barranquillo abajo, y amenazando con que esto se convierta en una especie de Piramo y Tisbe. Solo que no, y a ella la entierran, pero logra escapar del sarcófago/whatever y se va al nidito de amor con Cliges, y los dos se dedican a vivir allí sus días tal y como Diox los trajo al mundo y follando cual conejos.

Pero un buen día pasa por allí un caballero en plan pardillo, que iba a cazar, y se cuela el pájaro en el jardín, y en lugar de hacer como las personas normales y llamar a la puta puerta, trepa la tapia y se encuentra a la parejita haciendo ñiqui ñiqui en medio de las flores. Y por supuesto los reconoce y sale corriendo a hablar con el emperador, que va a confirmar lo que dice el loco este abriendo el sarcófago… que obviamente está vacío. Pero cuando quieren ponerse a cantarles las cuarenta a los pipiolos, estos han huido para Inglaterra (no sé, podrían haber hecho esto antes, y tal). Y el poema acaba con que se va a pedirle a Arturo que invadan su propia tierra, pero en el proceso descubren que el tío la ha diñado, y se vuelve con su moza para gobernar su tierra.

Como ya he comentado, la inspiración de este poema es un relato de supuesto origen bizantino. Leyéndolo estaba claro que las partes de los caballeros de Arturo estaba metida con calzador, por no hablar de los insultos repetidos a Isolda que a veces se pasan de castaño oscuro. Al parecer lo de que Isolda se hubiera acostado con el marido para luego acostarse con Tristán era lo que llevaban mal, más que el hecho de acostarse con quien no es su marido. Que es algo un tanto curioso, dada la moralidad de la época. Algunos estudiosos han llegado a decir que la obra es en sí una crítica a la idea del amor cortesano, que supongo que pega bastante con toda la temática. El personaje de Cliges aparece en un puñado más de obras artúricas, por cierto, casi todas antiguas, y en general en papeles muy distintos al que tiene aquí. Luego simplemente desaparece de la lista de caballeros de la misma forma random como apareció.

El tercer poema ya me lo había leído con anterioridad, más que nada porque era el poema dedicado a “mi niño”: Yvain/Ywain/Owain, como queráis llamarle al pobrecillo. Como ya he mencionado en mi anterior artículo sobre la leyenda artúrica, Owain mab Urien fue un personaje real, el último rey de un pequeño reino galés llamado Rheged, hacia finales del siglo VI. Luchó junto a su padre contra los anglos, y luego contra los propios bretones para proteger su territorio, hasta que murió en batalla. Sabemos de él entre otras cosas por los poemas de Taliesin, que fue su bardo y el de su padre Urien Rheged. En algún punto de la historia, ambos Urien y Owain, junto con la hermana y la esposa de este, fueron incluidos en las Tríadas galesas (la mujer, de nombre Penarwan, con fama de infiel, al igual que su hermana Esyllt/Isolda) y con posterioridad en la lista de los caballeros de la corte de Arturo. Muy poco después le pusieron a Yvain una relación familiar con Arturo, convirtiéndolo en su sobrino y por ello en primo de Gawain, un lazo que permanecería como muy importante durante mucho tiempo. De hecho, aunque en este poema no se menciona, y posiblemente no se considerara siquiera, Yvain acabaría en algún momento de la leyenda convirtiéndose en el hijo de Morgana con el rey Urien. El personaje en sí fue muy popular en la antigüedad, pero su importancia disminuiría hasta casi desaparecer… ¡o convertirse en villano! ¿Pero se puede saber qué os ha hecho?

Ywain en Divine Gate
¿Al menos los japoneses le tienen en cuenta de vez en cuando? Esto es de un juego de móvil en el que salen más caballeros de la Mesa Redonda *suspiro*

Por cierto, lo de mencionar el nombre de su mujer tiene su razón de ser, porque probablemente dentro de poco os vais a reír un rato.

La historia comienza con un grupo de caballeros que están guardando la habitación del rey porque Arturo está durmiendo la siesta (básicamente, está tan sumamente aburrido de la corte que se ha ido a dormir en pleno día), y deciden que se van a contar historias los unos a los otros para pasar el rato. En el grupo están Kay, tan gilipollas como es habitual en él, Yvain y un tipo llamado Calogreant, que en esta historia es primo de Yvain. En estas están cuando se les une Ginebra, y entonces Calogreant les cuenta la historia de cómo estaba por ahí haciendo cosas de caballeros andantes, y en cierto punto le hablan de un reto que consiste en llegar a una fuente con una roca, echar agua sobre la roca, aguantar el pedazo de tormenta posterior, y luego pegarse con el caballero que irá a por su cuello. Así que fue para allá, hizo lo que le habían dicho, apareció el caballero y le metió la paliza del siglo. Al escuchar esto, dice Yvain que de haberlo sabido, se habría ido a vengarle, y Kay, que ya hemos dicho que el autor le ponía como poco de bocazas, viene a decirle que es muy valiente ahí pero que no hay cojones, y Ginebra le afea la conducta a Kay. Total, que Arturo se despierta, escucha la historia de nuevo, y dicen que se van a ir a ver al caballero este. Pero Yvain quiere pegarse con el tipo él, así que sin decirle nada a nadie se pone sus cosas y se pira. Total, que sigue el mismo camino que su primo, llega a los mismos lugares, conoce a las mismas personas y finalmente se planta delante de la fuente y hace el numerito.

Así que aparece el caballero de marras, y los dos se lían a hoxtias dispuestos a matarse el uno al otro. Pero Yvain no es precisamente un mierdas como Calogreant, así que consigue meterle una hoxtia mortal en la cabeza al caballero este. Y el caballero, viéndose en las puertas de la muerte, en lugar de pedir piedad, que es lo que suelen hacer en estas historias, se da la vuelta y sale por patas de regreso a su casa, con Yvain persiguiéndole porque eh, oye, no hemos terminado. Así que llegan a la fortaleza de este tipo, e Yvain está pasando entre dos portones cuando los bajan, cargándose a su caballo, no cargándoselo a él de milagro, y dejándole atrapado allí a merced de los sirvientes del tipo. Pero entonces aparece una doncella que se llama Lunete/Luned, y esta le dice que le va a ayudar, le pone un anillo que le vuelve invisible y le dice que se quede quieto hasta que ella vaya a por él. Resulta que tiempo atrás, Lunete había acudido a la corte a pedir ayuda para su señora, pero todo el mundo la trató como el culo, hasta que llegó nuestro encantador caballero y la echó un cable. Y como la chica es de natural agradecida, le dice que ella le va a echar un cable a él. Así que ahí la tenéis, salvando al mozo y llevándole a una habitación oculta en donde puede estar hasta que se calmen las cosas y ella pueda sacarle.

Pero hete aquí que, a pesar de que no han pescado a Yvain todavía, deciden enterrar al muerto, y va para allá la comitiva fúnebre con la viuda a la cabeza llorando como una magdalena, e Yvain la ve y se enamora de ella como un idiota (cue in uno de los discursos coñazo sobre el amor de Chrétien), y se lo dice a Lunete. La doncella, que es un peligro público, pergeña que bueno, que si tienen que elegir entre quedarse sin tipo que proteja el percal y a este hombre que dentro de lo que cabe no es mala gente, pues que mejor se quedan con este, y le dice que espere mientras convence a su señora. Así que para allá se va y le habla a su señora de que llorar a su marido está bien, pero que no tienen a nadie que se vaya a la fuente a pegar al insensato que tire el agua en la roca (porque al parecer la tormenta no afecta solo al bosque, sino también al castillo), y que bueno, que ella sabe de alguien que estaría dispuesto a ayudarlas. Y tan bien le vende Lunete, que la señora pica y le dice que le traiga en cinco días. Y claro, Lunete acepta y a los cinco días presenta a Yvain, perfectamente limpio, perfumado y vestido. Y la señora, que ya iba con idea de que el tío no estaba mal, dice que guay, y que se arrejuntan. Y tienen su boda y todo bonito.

Hago un inciso aquí para hablar de la susodicha señora. El nombre que nos da Chrétien es Laudine de Landuc, hija del duque Laudunet. Reitero, el nombre que le da es Laudine. ¿Os acordáis del nombre que dije antes que debíais recordar? ¿El de la mujer histórica de Owain mab Urien? Sí, como podéis ver se parecen lo que un huevo a una castaña. Incluso tiene su gracia el hecho de que el nombre del padre de Laudine sea una mezcla prácticamente del de ella y la criada. Suena como si el señor Chrétien tuviera una temática en la cabeza y no quisiera dejarla en paz. Tiene su gracia el tema. En cualquier caso, lo que esto parece señalar es que, fuera la que fuese la fuente galesa a la que Chrétien tenía acceso, esta no eran las Tríadas.

Owain parte de Laudine
Owain parte de Laudine, de Sir Edward Burne-Jones
Volviendo a lo que nos ocupa, es en este momento cuando aparece el Rey Arturo con toda la tropa, siguiendo las indicaciones de Calogreant. Así que llegan a la fuente, y sin montar tienda ni nada hacen el paripé con el agua, el bol y la piedra. Tormenta que te cagas, y allí se planta un caballero cubierto de pies a cabeza. Y según aparece el caballero, Kay dice que se fostia él con el tipo este. El caballero recién llegado, ni corto ni perezoso, le mete soberana paliza que lo deja tirao en el suelo con cara de idiota, y cuando todos están flipando en colorines, el caballero se quita el casco para descubrir que es, como ya os habréis imaginado, Yvain. Y claro, fiesta y jolgorio, que es aún más fiesta y jolgorio cuando les cuenta toda su aventura y les invita al castillo. Así que allá van todos a celebrar que Yvain se ha casado, y se tiran de celebración nosecuantos días.

En el último día de fiestuqui, Gawain se acerca a su buen amigo (que todavía no primo) Yvain y le pregunta que si piensa quedarse cuidando de su mujer, cuando lo que tendría que estar haciendo es irse de parranda con toda esta jarca de locos. Básicamente lo mismo que en el primer poema, porque lo de quedarse gestionando tus tierras estaba mal visto, al parecer. Total, que Yvain dice que primero se lo va a preguntar a su nueva y flamante esposa con la que lleva casado un par de semanas a lo sumo. Laudine no está muy de acuerdo con el tema (comprensible) pero accede a cambio de que Yvain vuelva al cabo del año, y le da un anillito que le protegerá de todo mal mientras la ame. Pero claro, cómo va a permitir Gawain que su adorado colega escape de sus garras. Así que se lo lleva de parranda a todos lados, e Yvain ni siquiera se da cuenta de cómo pasa el tiempo hasta que, ¡puf!, el año ha pasado y él sigue de parranda. Y cuando todavía se está llevando las manos a la cabeza en plan “Diox mío, que he hecho”, aparece una doncella de Laudine, que le echa tremenda peta y le quita el anillo. Y a Yvain, comprendiendo que ha perdido el favor de su amada, se le va la pinza completamente y se mete corriendo en el bosque.

Que bueno, lo de la locura le dura hasta que le encuentra una buena moza que es una sirvienta, que le reconoce porque el chico es popular y se pira a hablar con su señora, y esta le da un bálsamo curativo hecho por la mismísima Morgana (recordad, aquí todavía era maja) para curarle. Total, que la sirvienta lo unta bien untado y el buen hombre se recupera, y en agradecimiento por haberle tratado tan bien, fostia a un tío que estaba amenazando con quedarse con las tierras de la señora (porque, niños y niñas, en la Edad Media en Europa LAS MUJERES PODÍAN HEREDAR TERRENOS). Y una vez solventada esta mierda, se pira a la aventura para recuperar el amor de Laudine. La primera aventura que tiene es precisamente la más importante, porque se encuentra con un león que está a punto de ser devorado por una serpiente… que es venenosa y escupe fuego. Ajá. Yvain se enfrenta a la “serpiente”, la da muerte, y el león decide irse con él porque, oye, mira, ya que lo salva, él le echa una mano. Se menciona en muchas ocasiones que el león en realidad es una alegoría dirigida a representar el verdadero honor y todas esas cosas que se daban en la época. Total, que de ahí pasa a enfrentarse a su segundo entuerto: salvar a la pobre Lunete que de la maten.

La cosa es que se llega a la capilla de la dichosa piedra y se encuentra allí con que van a ejecutar a Lunete porque, debido a la “traición” de Yvain, ha caído en desgracia y el senescal, que la odia porque es más lista que él al parecer, aprovecha el tema y le ha comido el tarro a Laudine (que tendría que hacerse mirar lo de hacerle caso a sus consejeros, mind you), para que la condene por traidora. Total, que la pobre salió de naja a pedir ayuda a Gawain, pero resulta que alguien había secuestrado a la reina y él había ido detrás (este comentario es una referencia a El Caballero del Carro, que supuestamente pasa más o menos al mismo tiempo), e Yvain estaba MIA, así la pobre ha acabado aquí. Yvain dice que no se preocupe, que ya fostia él a quien haga falta, que a la mañana siguiente estará allí para ayudarla, pero que se asegure de que nadie averigüe quién es él.

El león ataca al gigante
Y aquí es cuando empiezan los episodios de gente interrumpiendo a Yvain mientras intenta rescatar a gente a contrarreloj, de la gente acojonada por el león no queriendo que entre en la casa, y de Yvain dándole de hoxtias a la gente de dos en dos y de tres en tres. El bestia. Así en resumen rápido: pasa la noche en un castillo y le piden que proteja a una doncella porque se la va a llevar un gigante a la mañana siguiente, y el cabrón del monstruo LLEGA TARDE y el pobre Yvain casi no llega a rescatar a Lunete. Una vez de vuelta para rescatar a la pobre muchacha, se fostia con el senescal y sus dos colegas AL MISMO TIEMPO y les da tremenda golpiza ayudado por el león, que al parecer no se puede quedar quieto cuando ve que nuestro amigo está en inferioridad numérica. Una vez más, recordemos que el león es una especie de alegoría, así que supuestamente en realidad les ha fostiado con la ayuda de la personificación de su noble espíritu o mierdas similares.

Uno de los detalles divertidos de esta parte es que, al igual que con lo de Lunete, lo del gigante es un problema que Yvain tiene que solventar porque el capullo de Gawain está por ahí dándose de hoxtias en compañía de Lancelot. En pocas palabras, es el que se come los marrones de su querido amigo. No me extraña que acabaran siendo primos a lo largo de las historias.

Tras salvar a su buena amiga, nuestro protagonista se aloja en otro sitio durante unos días, y allí es donde le manda Lunete a una mujer que está necesitada de un campeón que se de de hoxtias con el de su hermana porque la muy capulla no le quiere dar la parte de la herencia que la corresponde (repetimos, niños y niñas, en la Europa medieval, las mujeres HEREDABAN). Bueno, no directamente a la mujer porque esta se pone mala en el proceso de buscarle (o bueno, de buscar al “caballero del león” como ha empezado a conocérsele) y se tiene que refugiar con una conocida que manda a su vez a una sirvienta, que es la tipa que conoce a Lunete y a la que esta manda en la dirección correcta. Toda esta complicación innecesaria es para que el periodo de gracia que le han dado a la mujer vaya corriendo de plazo. Y como no corre prisa, le plantan a Yvain una aventura de tener que pegarse de hoxtias con dos medio demonios (hijos de una mujer y un imp, dice el poema) para salvar a unas trescientas doncellas que están siendo esclavizadas. Y de nuevo tenemos una pelea injusta de varios contra Yvain en la que el león se inmiscuye porque eh, lo de varios contra uno está feo. Y tras darles muerte en duelo… ¿justo?, Yvain y su acompañante se piran tras liberar a las doncellas y tener que quitarse a escobazos al señor del castillo que no deja de dar la brasa con que Yvain tiene que casarse con su hija.

Tal vez os pueda resultar extraño que Yvain no diga en ningún momento que ya está casado, pero la parte divertida de esto es que nadie (salvo Lunete, mind you) sabe que el Caballero del León en realidad es Yvain. Este dato es primordial a partir de aquí, porque esta es la parte en la que, tras recoger a la dama que estaba enferma y que se ha recuperado por fin, llegan con el tiempo justo al duelo entre los campeones de las dos hermanas. El poema te deja clarito en seguida de que la hermana cabrónida ha conseguido que Gawain la defienda (tío, se supone que eres majo, ¿qué haces ayudando a la villana de la historia?), y este aparece en armadura completa y sin que nadie sepa quien es. Es más, la tía insiste en que den por sentado que su hermana no va a aparecer y que pueden dar por zanjado el asunto cuando aún queda tiempo para que se presente, cosa que la buena mujer hace, junto con el Caballero del León (cuyo león han dejado atrás porque aquí estorba). Y tras varios intentos de que la hermana cabrónida entre en razón, que no sirven para nada porque cuando eres la villana de la historia, estas cosas pasan, los dos caballeros comienzan a darse de hoxtias tras un largo discurso de Chrétien sobre la desgracia que es que no sepan quién es el otro, porque el bromance y todas esas mierdas.

Yvain contra Gawain
Yvain y Gawain dándose de hoxtias
Y claro, por un lado tienes a Yvain que es el protagonista de esta mierda y el que está a favor de la buena de la historia, y por otro tienes a Gawain, que para Chrétien es algo así como la segunda venida de Jesucristo, así que no puede ser que uno de ellos gane sobre el otro. Así que estos dos pedazos de malas burras se comienzan a dar de guarrazos el uno al otro. Durante TODA UNA PUTA TARDE hasta que cae la noche. Y la lucha está tan jodidamente igualada y es tan brutal que todo cristo en la corte, Ginebra incluída, le piden a Arturo que haga el favor de pararlos, y que le de a la hermana pequeña una parte de la herencia. Pero Arturo dice que nay, que si la hermana mayor (la cabrónida) no quiere una resolución pacífica, pues que ella se la come. Y claro, toda la corte se pone del lado de la pequeña porque, oiga, esto ya pasa de castaño oscuro.

Pero entonces, como decimos, llega la noche, y los dos pedazos de malas burras paran porque a) se han dado soberana mutua paliza y b) está oscuro y no se ve un pijo. Ambos se ponen a hablar de joder qué guay es el otro hasta que Gawain se presenta diciendo su nombre, y al pobre Yvain le dan las mil cosas, le dice quien es, los dos comienzan a abrazarse y a decir que no, que el otro es el ganador porque se niegan directamente a volver a pelear el uno contra el otro. Todo muy bromance, como ya he dicho. Arturo ve el percal y decide que a tomar por saco, y le dice a la hermana mayor que, o le da a su hermana la parte que le corresponde y como si no hubiera pasado nada, o que declarará perdedor a Gawain muy a su pesar, con lo que el resultado será el mismo, pero encima quedará mal. La otra claudica porque mucha solución no le ve, y todo se arregla y todos son felices hasta que el león aparece y les mete el susto del siglo a todos. Por suerte, Yvain está ahí para explicarles que no deben tenerle miedo al bicho, que no va a morder a nadie que se lo merezca, y todo se solventa alegremente.

¿Todo? ¡No! Porque aún le queda reconciliarse con su mujer, por supuesto. Así que se pira con su león y llega hasta la fuente del principio de toda esta historia y hace todo el paripé para montar la tormenta. Y ya está todo cristo en el pueblo cagándose en los muertos de todos sus ancestros por plantar el pueblo en ese sitio. Pero aquí tenemos de nuevo a Lunete a.k.a. la conspiradora mayor del reino, que de vuelta con su señora le dice que se tiene que buscar a alguien que les proteja porque si no están jodidos, y que lo mejor es llamar al caballero que la ayudó antes, pero que claro, que lo que querrá es que le ayude a conseguir el perdón de su amada, y que no cree que se una a ellos si no le garantizan esto. Y Laudine, que a estas alturas de la feria debería saber de qué pie cojea su maldita dama de compañía, se traga el cebo con anzuelo, sedal y caña. Así que allá va Lunete, engancha a Yvain, y se lo lleva delante de su esposa, y los dos se reconcilian y todos felices y contentos.

¿Y qué es del león? Pues… supongo que se quedó en el castillo comportándose como un gato gigante, porque nuestro amigo Chrétien se olvida por completo de él.

Aunque Ywain/Owain había aparecido mencionado en el Historia Regum Britanniae de ese capullo de Geoffrey de Monmouth, y formaba parte de las Tríadas galesas junto con su padre, su caballo, su hermana y su mujer a la que acusan de ponerle los cuernos, es con Chrétien que comienza a formar parte de la corte del Rey Arturo. Aunque no está claro si esto es una invención del propio Chrétien, o si provenía de esa supuesta fuente original galesa de la que parte tanto este poema como el relato recogido en el Mabinogion. Comparado con los anteriores relatos, Ywain está mucho más incrustado en el propio… “universo artúrico”, por así decirlo, que las otras dos historias. Otra cosa que quiero señalar aquí, porque no he podido antes en el resumen, es el hecho de que Gawain como hijo del rey Lot está ya más que normalizado. Recordemos que esto era algo que aparecía en el Historia Regum Britanniae, a pesar de que no tenía nada que ver con lo que dijeran los galeses (desde luego no he encontrado mención alguna de un padre antes del capullo de Monmouth).

El siguiente poema es El Caballero del Carro, el dedicado a Lancelot. Y aquí es cuando tengo que decir que Lancelot, y su relación extramatrimonial con la reina Ginebra, es la invención de Chrétien. Para las Tríadas galesas, que son la fuente más fiable de tradiciones bretonas que tenemos, Gwenhwyfar causó la batalla de Camlann donde muere Arturo…, o más bien, lo que causó la batalla fue su enemistad con su hermana pequeña, Gwenhwyfach, que actúa como una especie de gemela malvada o algo del estilo. El tema del adulterio aparece por primera vez en el Historia del capullo de Monmouth, pero el que se acuesta con ella en ese caso es Mordred. El hecho de que este poema esté centrado en un tema del amor cortés pilla un poco a contrapié después de haberse leído Cligés, sabiendo lo que pensaba Chrétien, pero al parecer su mecenas le pagó para escribir esto. Otras cosas a señalar aquí: aunque esta es la primera aparición de Lancelot como protagonista, su nombre aparece mencionado tanto en Erec y Enide como en Cliges. Y aunque no es mentado en El Caballero del León, dada la influencia de los sucesos de su poema sobre los del de Yvain/Owain, está claro que el personaje llevaba en la mente de Chrétien mucho, mucho tiempo.

Lancelot
Como ya he mencionado antes, aunque Chrétien escribió la mayor parte de esta historia, la acabó una segunda persona en su nombre. No estoy segura de las razones detrás de esto, y aunque tengo mis sospechas de cual podría ser la causa, eso no son más que elucubraciones que prefiero no comentar por si os da por pensar que soy una autoridad en esto en lugar de una maldita pringada. Pero bueno, al lío.

Nada más empezar encontramos la que es la primera primerísima mención a Camelot diferenciando esta de Caerleon. Supuestamente el Rey Arturo acababa de celebrar una corte allí, cuando se les presenta un caballero random diciendo que ha capturado a varios de los seguidores de Arturo que si los quiere de vuelta, tiene que enviar a un caballero que vaya con Ginebra, y que si le vence, se los devuelve. Y aquí, señores, aquí es donde te das cuenta de lo mucho que Chrétien odia a Kay, porque lo siguiente que sigue es un puto paripé que monta el susodicho sobre que deja de servir a Arturo, etc., todo para forzar a Arturo a que le elija a él como el tipo que se va a enfrentar en duelo a este capullo. Una. Pagina. Entera. De paripé. ¿Y luego para qué? Para que le metan una paliza fuera de plano. Literalmente. Ni siquiera se molesta en relatarte la pelea, solo te muestran a Gawain diciendo que se va a ir detrás del capullo este y está preparándose cuando el caballo del otro aparece corriendo, sin jinete y con sangre por el lomo.

Y poco después te presentan a un caballero que va montado en un caballo hecho mierda, y que le pide a Gawain que le de uno de sus dos caballos de repuesto (que menciona para esto y de los cuales se olvida a las dos o tres líneas), cosa que Gawain hace y el caballero sale cabalgando a todo meter. Gawain va detrás y al tiempo se encuentra con el caballo muerto, y a este tipo preguntándole a un enano que conduce un tipo de carro en el que transportaban a los reos dónde está la reina, y como los enanos de Chrétien son todos unos desgraciaos (porque si eres malvado entonces eres feo o eres un enano o las dos cosas al mismo tiempo), le dice que si quiere que se lo diga, que se suba al carro y que se quede con él hasta el día siguiente. Y por supuesto, el caballero se sube al carro porque si no os habéis dado cuenta de quién es el susodicho caballero a estas alturas, “Caballero del Carro” debería daros unas cuantas pistas. Sí, el título va por esa gilimemez. Que además el cabrón del enano lo pasea por el sitio más poblado que puede para que le pueda ver to’ quisqui y así que quede en ridículo. Y Gawain por supuesto detrás de ellos viendo el espectáculo como si con él no fuera la cosa y como si no conociera al tipo.

Total, que llegan a una torre y aquí viene el primero de los plot tumors de una cama que no deben tumbarse en ella y por supuesto el “caballero misterioso” se tumba en ella y le atacan en medio de la noche pero no pasa nada de nada porque es así de pino. Luego a la mañana siguiente ven pasar a la reina desde las ventanas y el caballero misterioso(c) intenta saltar desde la misma y no lo logra porque Gawain le para. A todo esto, dando todos la barrila conque mejor que su vida va a ser una constante deshonra, etc.. Sí, esto va a ser así durante la mayor parte del poema. Total, que se piran de allí siguiendo al séquito que acompaña a la reina, y se encuentran con una doncella que les suelta el infodump del siglo, porque las doncellas en estos poemas son como los NPCs de los videojuegos de rol. El caso, que a la reina la ha secuestrado un tal Meleagant, que es el hijo de Bademagu, que es a su vez el rey de un sitio llamado Gorre (y me quejaba yo del Alafimfam del capullo de Monmouth). La chavala esta se los lleva y les indica dos caminos, uno más rápido pero también más peligroso, y otro que, sin dejar de ser preocupante, lo es menos que el anterior, pero a su vez es más largo. El caballero misterioso(c) le dice a Gawain que escoja, y que él irá por el otro lado. Y Gawain, como persona sensata que es, coge el que menos peligroso es.

Y a partir de este momento, comenzamos a seguir las aventuras del caballero misterioso(c) en solitario, las cuales os ahorraré porque, a parte de que esto se está haciendo largo, solo sirven para decirte que nuestro protagonista está a) embobado como un gilipollas y b) que no caga con la reina. Y bueno, supongo que también todas esas alegorías de lo noble, galante y valeroso que es. Y lo capullos que son todos los demás por recordarle constantemente lo del tema del carro. Sí, se lo recuerdan a menudo, y los que lo hacen suelen acabar por el suelo porque obviamente no le toses tú al prota de la historia y sales de rositas. La única que realmente nos importa es la que aparece al final de su camino, un puente que en realidad es una espada del tamaño de dos lanzas, y que nuestro amigo el caballero misterioso(c) tiene que cruzar a gatas, descalzo y con las manos desnudas y dejándose tanto los unos como las otras hechas un cristo. Y digo que esta es importante porque esta es la que presencian el malvado Meleagant, secuestrador de reinas, y su padre Badegamu, que es un santo varón salvo por el hecho de que criar a su hijo se le ha dado como el culo.

Lancelot pasando por el puente de la espada
Padre e hijo discuten porque el padre quiere darle Ginebra al caballero misterioso(c) y acabar de una vez con esta desgracia, mientras que el hijo dice que si el otro quiere a la reina, se la va a tener que quitar de sus frías manos muertas. Y como obviamente no llegan a ningún acuerdo porque Meleagant es el villano de turno, pues el padre sale a recibir al caballero misterioso(c) y a decirle que haga el favor de quedarse unos días hasta que se le curen las heridas y le puedan preparar equipamiento decente. Por supuesto, el caballero misterioso (c) dice que de esperar como mucho hasta el día siguiente, y que el equipamiento que tiene es suficiente, así que el rey simplemente le dice dónde puede alojarse, manda sirvientes, y sigue intentando mediar entre estos dos para que no acabe todo en un baño de sangre. Ya os podéis imaginar lo bien que le va al pobre hombre.

Así que al día siguiente ahí los tenéis a los dos preparados para darse de hoxtias, y a toda la gente lista para observar el duelo del siglo porque si algo no cambia en este mundo es las ganas de la gente de ver a otros dándose de mamporros. Y por supuesto, Ginebra está viendo todo el espectáculo desde la torre en la que la tienen encerrada cual damisela en apuros. En cualquiera de los casos, los dos bestias estos se empiezan a pegar y, en verdadero estilo literario con uno de los tropos más viejos del manual, nuestro caballero misterioso(c) empieza a perder debido a las heridas que apenas se ha tratado. Es en este momento en el que Chrétien nos da el nombre de Lancelot, cuando la reina le llama a gritos y le pregunta que qué demonios está haciendo, momento en el cual a Meleagant le empiezan a llover hoxtias porque el caballero ya no tan misterioso se viene arriba porque le está viendo la churri. Y como el rey ve que Lancelot le está metiendo una soberana paliza a su hijo hasta el punto de que lo va a matar, le pide a Ginebra que haga el favor de pararle, y la buena mujer dice que vale, pero porque él ha sido majo con ella. Meleagant obviamente no está contento con el tema, pero el rey baja y comienza a darle de collejas.

Al final llegan al acuerdo de que Ginebra se irá con Lancelot, y que en un año o así este volverá para volver a darse de toñas con Meleagant, y si Lancelot no aparece, la reina tiene que volver. Y el rey lleva a Lancelot a ver a la reina y de paso ver a Kay (que si recordáis, no había sido mencionado desde que Gawain saliera detrás de su culo). Pero primero le llevan a ver a la reina porque oye, es la que ha estado ahí sufriendo a fin de cuentas. Y aquí Ginebra pasa a hacerse la dura en plan “ahora no te dirijo la palabra” y el otro traga porque es así de idiota, que no es sea esto tóxico ni nada [/sarcasmo], y como la tipa se encierra en su habitación, pues le llevan a ver a Kay, que lo primero que le suelta es que le ha avergonzado. Porque claro, el que tenía que salvar a Ginebra era él. Que ya se que el Kay de Chrétien es idiota, pero esto llega ya a límites de tirarle por un barranquillo. Que a todo esto, Kay está hecho MIERDA. Y si sigue vivo no es porque Meleagant no haya intentado cargárselo, por si era necesario ponerle más de villano.

Después de la charla con Kay, Lancelot decide que lo mejor es ir a buscar a Gawain, que tiene que estar al llegar. Y aquí viene un señor plot tumor de los habituales en este hombre, en el que a Lancelot le capturan porque al parecer la gente no se cree que el rey le haya dejado marchar, Ginebra y Lancelot piensan cada uno que el otro ha muerto, se deshace el malentendido en una página o así, se reunen, se reconcilian, tienen aventura nocturna, y Meleagant descubre que alguien se ha acostado con la reina pero decide acusar a Kay, que estaba allí medio muerto y de pardillo. Al final hay un segundo combate que acaba como el primero, con Lancelot parando antes de reventar al villano, y con la promesa de fostiarse en la corte del rey Arturo. Y de vuelta a buscar a Gawain, que sigue sin asomar el jeto.

Y de camino va con una compañía de caballeros, cuando se encuentra con un enano que le dice que vaya con él, y él va, y me gustaría recordaros que para Chrétien todos los enanos son agentes del demonio o algo por el estilo, así que Lancelot desaparece durante un rato de la historia. El grupo de pardillos, viendo que nuestro prota está MIA, deciden que la mejor opción es buscar a Gawain. Y lo encuentran medio ahogándose en el río al que ha caído desde el puente correspondiente. Solo puedo sacudir la cabeza ante la terrible ausencia de ingenieros de caminos en la antigüedad. O al menos en este tipo de historias. Tras rescatar a este pobre hombre de una muerte acuática, le cuentan lo que ha pasado y llegan a la decisión de que lo mejor es ir a hablar con Ginebra, llevársela a lugar seguro y luego ya se verá lo que se hace con Lancelot. Así que llegan, le cuentan a Ginebra lo que pasa, y después enganchan a Kay y salen de naja de vuelta a la Corte.

Y aquí tenemos otro plot tumor de esos que tanto le gustan a Chrétien, en el cual hay un torneo y Lancelot, que está prisionero de un senescal de Meleagant, logra convencer a la mujer de este de que le deje ir. Esta dice que vale, pero que jure que va a volver, él lo hace, va al torneo, tiene escena de parejita tóxica con Ginebra, queda muy guay y de “mira que romántico es esto, no da asco en absoluto”, y vuelve para que le hagan prisionero OTRA VEZ. Nuestro villano no favorito decide que lo que va a hacer es encerrar a Lancelot en una torre, va a tapiar la puerta con él dentro.

Lancelot fostiando a alguien en una justaA partir de este punto, el que escribe ya no es Chrétien, sino un tal Godefroi de Leigni entonces se va a ir a reclamar a la corte del rey Arturo, para decirles que solo peleará contra Lancelot. Y cuando ya tiene a todos los de la corte pensando en cómo cortarle el cuello, se vuelve a casa para contarle a su padre lo que ha hecho, y a su padre le falta tiempo para montarle tremendo pollo porque, de verdad, eres un capullo. Y que si Lancelot no aparece es porque seguro que está prisionero en algún lado. Y entonces de repente Godefroi coge a una de las doncellas de las múltiples e inanes aventuras de Lancelot y la convierte en princesa y hermana del villano. Y por supuesto esta es de las doncellas majas, así que al rescate que va.


Por supuesto, encuentra la torre. ¿Y cómo sabe que es el lugar correcto? Porque según llega escucha a Lancelot lloriqueando porque Gawain no ha ido a socorrerle ya. Hasta los propios personajes del poema piensan que Gawain es la segunda venida de Jesucristo, Eilistraee bendita. Pero el caso es que la princesa le rescata, se lo lleva a lugar seguro, lo cura, lo equipa, y allá lo manda para ver si ya de una puta vez le pega a su hermano una patada en los cojones. Volvemos con Meleagant, que ha vuelto a la corte del rey Arturo y, cuando pregunta si han visto a Lancelot y le dicen que no, dice que entonces se va a pegar con Gawain. Y se está preparando este hombre cuando, como es obvio, aparece Lancelot listo para brear al idiota este (porque Gawain solo luce cuando se fostia con otros caballeros para que veamos lo guanchis que son *suspiro*). Comienza el duelo, se pegan una buena manita de hoxtias y al final, Lancelot no solo le gana sino que, para que deje de dar por culo, le corta la cabeza. Y todos se alegran mucho y aquí se acaba la historia.

Y aquí viene la parte divertida: aunque esta es sin duda la primera aparición escrita de la que se tiene constancia sobre Lancelot, hay expertos que mencionan la posibilidad de que Lancelot no fuera creación de Chrétien. Se cree que Marie de Champagne, miembro de la familia que hacía de mecenas de Chrétien, le solicitó esta historia. Aquí se habla de que le presentó dos cosas, matiere (o material en el que basarse) y san (una variación con respecto a dicho material). El matiere sería Lancelot y el san sería su “aventura” con Ginebra, porque al parecer a la señora le iban las historias sobre aventuras de amor cortés. Algo que, como comenté con Cliges, no es algo que le hiciera gracia a Chrétien. Fuera como fuese, esta historia se volvió tan popular que aún a día de hoy, Lancelot es uno de los caballeros de la mesa redonda más conocidos.

Aunque no siempre por lo bonito *huye*

En lo que respecta a la quinta obra, Perceval, como ya he dicho, no conseguí una copia de la misma. Es probable que la recopilación que encontré no la contuviera por el hecho de que la mitad de la historia está escrita por otra persona, supuestamente uno de sus ayudantes. Al parecer, también hubo varios añadidos posteriores por distintos autores, hasta un total de cuatro, lo cual probablemente convierta ese relato en una auténtica pesadilla. Es en esta obra donde aparece por primera vez el Grial. Tened en cuenta que en este punto no es ni santo, ni está relacionado en modo alguno con la copa de la última cena. Ya me pondré a hablar más del tema cuando lleguemos a la parte del resumen que corresponde, ¿de acuerdo?

En cuanto a la historia en sí, lo que tenemos es a Perceval, que ha sido criado por su madre en medio del bosque y alejado de la civilización. Y no es ya que lo haya criado en medio de la nada, es que además el chaval está medio salvaje y lo de las normas de etiqueta como que no se lo han inculcado mucho. El caso es que un buen día, Perceval ve a un grupo de caballeros y decide que él va a convertirse en uno porque él lo vale, así que tan feliz va él a la corte del rey Arturo para que le hagan caballero y esas cosas. Cuando llega allí, una de las doncellas decide que el chaval tiene buen plante y que un día será un gran caballero y Kay, que en estas versiones ya sabemos todos que es gilipollas, abofetea a la pobre muchacha y se burla de Perceval. Que sinceramente, después de hacer eso, Kay tiene suerte de que Gawain no se le tire al cuello por merluzo. Pero como el prota no es Gawain sino Perceval, lo que pasa es que aparece un villano desechable, y el buen mozo le da una manita de leches y se queda con su armadura y sus cosas. Y decide irse a la aventura, porque eso es lo que hace esta gente, supongo.

Lo primero que logra es un instructor, un tipo llamado Gornemant, y lo segundo que logra es una churri en forma de la sobrina del mencionado instructor, sobrina que es prontamente secuestrada por una panda de canallas a los que Perceval les da una paliza. Y aquí comienza la colección de gente a la que Perceval va dando de hoxtias para luego enviar a la corte del rey Arturo con un mensajito pasivo agresivo hacia Kay.

Después de un tiempo, este chico se acuerda de que tiene madre, y que a la pobre mujer le dio un parraque cuando él se fue de aventuras, así que decide ir a visitarla. Se topa entonces con un pescador, que le invita a su castillo. Este personaje suele ser conocido en casi todas estas leyendas como el Rey Pescador, y no es en este sitio en el único en el que le vais a ver referido. Una vez en el castillo del individuo, y mientras están cenando Perceval ve que, entre plato y plato, se produce una extraña procesión con gente llevando una serie de objetos, a saber: una lanza ensangrentada, un candelabro, un graal o grial, y un plato hecho de plata. Pero, a pesar de que está mosqueadísimo con todo esto, como a Perceval le ha enseñado su instructor que lo mejor es no preguntar por este tipo de cosas, pues se mantiene callado.

Paro aquí para explicar el tema del grial, o graal. La palabra original usada por Chrétien es graal/greal, que pertenece al francés antiguo y proviene a su vez de la palabra del provenzal antiguo grazal, que a su vez parte del catalán antiguo, de la palabra gresal. ¿Y qué significa esta palabra? Pues al parecer “una copa o cuenco hecho de tierra, madera o metal”. En pocas palabras, una copa cualquiera. La que aparece en Perceval tiene su importancia, y de hecho Chrétien llegó a explicar (más o menos) qué era lo que tenía de especial, que no es la copa en sí, sino el contenido. En cuanto a cómo el grial común y corriente con contenido especial acabó por convertirse en el Santo Grial, pues… digamos que a la altura del siglo XV un escritor inglés se inventó la etimología san-graal (supuestamente, santo grial) diciendo que venía de sang real (sangre real), y a partir de allí los demás autores decidieron que aquella mierda les molaba y tiraron con ella. Es como la obsesión de Akechi con las tortitas en el Persona 5: hace un comentario que le jode la vida al principio del juego, y ya todo el fandom dice que está obsesionado con ellas.

Volviendo al poema una vez hecha esta aclaración sobre el grial de marras, Perceval se va a la cama y a la mañana siguiente emprende de nuevo su viaje. Se encuentra entonces con una doncella que le echa la peta por no preguntarle al Rey Pescador sobre el grial, porque al parecer eso habría curado al rey. Que oye, que quieres que te diga, uno no es adivino y al pobre chaval le han educado como le han educado, que quieres que te diga. De paso, para echar sal a la herida, la moza le dice que su madre ha muerto. Y hala, que a correr.

Tras un nuevo combate en el que Perceval gana a un tío y lo envía con el mensajito pasivo agresivo, el rey Arturo decide que bueno, que ya está bien, y se va a buscar al chaval para nombrarle caballero. Cuando se encuentran, Perceval acaba sin saberlo en un duelo con Kay (porque a Chrétien lo de los caballeros que no saben quién es el otro le iba cantidad) y le rompe un brazo, por capullo. Una vez solucionado el embolado, Perceval acepta convertirse en uno de los caballeros del Rey Arturo. Y uno pensaría que el relato acabaría allí, pero no, porque entonces aparece una dama para volver a echarle la peta a Perceval por no preguntarle al Rey Pescador sobre el grial, y luego se dedica a repartirle tareas a los caballeros, porque patata.

Y aquí el poema se olvida por completo de Perceval, que solo aparece en un fragmento más adelante para explicar qué cojones tiene el grial de importante. Al parecer, contiene una hostia consagrada que posee un poder milagroso con el que podría sanar al padre del Rey Pescador (que es ahora el que está herido, porque la consistencia aquí brilla por su ausencia). A partir de este punto, al que sigue el poema es a Gawain, que tiene su set de aventuras mientras intenta llegar a un duelo contra un caballero que le ha acusado de asesinar a su señor. Y es aquí donde Chrétien lo dejó, probablemente porque el cuerpo no le daba para más.

Como ya he dicho, existen cuatro continuaciones que alargan el poema y relatan distintas historias, a veces completando la historia Perceval, y otras veces siguiendo las aventuras de otros caballeros, como un tal Guerrehet, hermano de Gawain (en principio, es o bien Gareth o Gaheris), o como Caradoc, que aparecía ya en las Tríadas galesas. Pero a) no he tenido acceso a ellas todavía y b) casi me da miedo ver el desbarajuste, teniendo en cuenta lo que he leído de otras fuentes. Así que dejémoslo en pura mención y no vayamos más allá.

Chrétien de Troyes es probablemente el autor más influyente de todos los que tuvo la leyenda artúrica antes de la aparición del Ciclo Lancelot-Graal, uno de los puntos de inflexión en la literatura artúrica. Sus personajes estuvieron muy presentes en las historias de otros autores, y sus poemas fueron versionados a un número bastante significativo de idiomas. Cierto es que algunos de ellos perdieron peso con el paso de los siglos, hasta el punto de que han desaparecido de las versiones modernas, o incluso han sido reconvertidos a personajes malvados. Pero no se puede dejar de admitir su importancia cuando, cada vez que alguien habla de los caballeros de la Mesa Redonda, los que salgan a nuestros labios de inmediato sean Gawain y Lancelot. Ahora, el tío sería mucho más tragable si no te diera tanto el machaque con sus discursitos de veinte páginas sobre el amor y su drama gratuito porque patata.

Al principio había pensado seguir este artículo hablando del Mabinogion, pero… *mira al contador de palabras de este monstruo* eeeeeeh, creo que podrá esperar a otro artículo en el que pueda rajar a gusto sobre el tema. Si es que lo escribo. Ya veremos. En cualquier caso, ya sabéis, dejad comentarios, dad señales de vida y por favor dadme algo de feedback para saber que lo que me visitan son algo más que bots, graaaaaaaaacias.

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