martes, 2 de febrero de 2021

Deidades Incomprendidas, Capítulo 5: Kali

Tras mi mes sabático después de la paliza de los 52 relatos que publiqué el año pasado, hoy voy a intentar retomar mi blog y hacer posts un poco más periódicos. Y para empezar con esta resolución (que no es de año nuevo, precisamente), voy a comenzar retomando los artículos de los dioses denostados. Y para no comenzar con los horrores de los dioses semíticos, que me podrían llenar el blog durante meses, vamos a empezar por una diosa más… “sencilla”. Sí, estoy siendo sardónica. Hoy voy a hablaros de Kali.

Samhara Kali

Primera nota antes de comenzar, para que no la liemos. No confundáis a Kali, la diosa, con Kali, el demonio que gobierna sobre la Kali Yuga, el periodo final del ciclo de la historia según los hindúes. De hecho, aunque ambos se transcriben igual en nuestro idioma, los nombres en sánscrito están escritos de manera distinta. En pocas palabras, son nombres homófonos. Kali (la diosa) tiene un segundo nombre, Kalika. A partir de ahora usaré ambos nombres indistintamente, así que no os despistéis.

Kalika es la líder de las Mahavidyas, diez diosas tántricas que son a su vez diez aspectos de la trilogía de diosas Parvati, Lakshmi y Saraswathi, que a su vez forman lo que se conoce como Tridevi. Para intentar dar un poco de sentido a esto, porque sé que es confuso de narices, del mismo modo que Shiva, Brahma y Vishnu son uno y tres al mismo tiempo, y se consideran que son las tres caras de una misma entidad además de entidades separadas, lo mismo pasa con Parvati, Lakshmi y Saraswathi, sus respectivas esposas. Y como ya hemos dicho, estas tres diosas como una sola entidad tienen diez aspectos que tienen los poderes de dicha entidad. Estos diez aspectos son la ya mencionada Kali, Tari, Shodashi (o Tripura Sundari), Bhuvaneshvari, Bhairavi, Chhinnamasta, Dhumavati, Bagalamukhi, Matangi y Kamala (o Kamalatmika). Pero de estas diez diosas aspectos de la deidad femenina más importante de todo el maldito panteón, la única que ha sido demonizada es Kali.

Ambika liderando a las Matrikas

Es cierto que el aspecto de Kali es… bueno, no es el que uno se esperaría de alguien amable y bondadoso. La piel negra como una noche sin estrellas es probablemente lo de menos (generalmente se la pinta de azul, no muy diferente de la piel de Rama a.k.a. el último avatar de Vishnu hasta la fecha), y lo mismo podría decirse de los dientes afilados y la larga lengua roja colgando de la boca abierta. Lo que empieza a mosquearte es que vaya vestida con pieles de tigre, el collar de calaveras contrastando con el de flores rojas, y el cinturón adornado con huesos y manos de esqueleto. Los cuatro brazos son ennervantes, sin duda, pero seguro que nos preocuparía a todos mucho más el cuchillo que lleva en una mano y la cabeza cortada de un demonio que lleva en otra. Seamos sinceros, yo veo algo así y lo siguiente que hago es darme la vuelta y salir por patas.

El aspecto terrible se debe probablemente a varias cosas. Por un lado, está el hecho de que es la diosa de la destrucción… entre otras cosas. En concreto, Kalika es la diosa del tiempo, de la creación, de la destrucción y del poder. Además, se la suele asociar más con Parvati que con las otras dos diosas, y por tanto se considera que su consorte es Shiva. Su nombre es de hecho la forma femenina de la palabra “tiempo” en sánscrito, y viene a representar el tiempo como el “aspecto cambiante de la naturaleza que trae la vida y la muerte a las cosas”. Es creadora y destructora, pero desde el punto de vista de que el tiempo lleva a la creación y a la destrucción de las cosas. Para los hindúes, es una representación de la Madre Naturaleza, el ciclo eterno de la vida y la muerte, etc. En pocas palabras, es una diosa benevolente, como podría esperarse de uno de los aspectos de Parvati.

Una muestra de su naturaleza como diosa del tiempo es la leyenda de la destrucción de Raktabija. Este individuo de sencillo (es un decir) nombre era un asura que junto con otros dos de sus colegas, Shumbha y Nishumba. Por el bien de la gente que me lee, aclararé que los asura son espíritus de la natura el confrontación con los devas, los dioses hindúes. Volviendo a Raktabija y sus dos colegas, estos se enfrentaron en combate contra Ambika (un aspecto de la Tridevi, porque si los egipcios eran complicados, estos no iban a ser menos) y las Matrikas, sus asistentes. Ambika y compañía se dieron cuenta en un momento dado de que la habían cagado enfrentándose a este tipo porque cada gota de sangre que se derramaba de su cuerpo producía un clon. Ambika decide que la mejor solución es invocar a Kali, que surge de su frente con su aspecto tremendamente fiero, se planta delante del capullo este y sus clones y… los consume. No, no es que se los coma, es que básicamente les roba la vida, a él y a todos sus clones. Rápido y efectivo, y adiós asura tocapelotas.

Lo más divertido de todo esto es que el aspecto tan fiero con el que se suele representar a Kali es… bueno, no tan fiero una vez te lo explican. Para empezar, está el tema de su piel negra (o azul). Al parecer esto es una representación de que es transcendente y más allá de las cualidades de la naturaleza (que es un ente divino, así en corto). La cabeza cortada que lleva en una de las manos y el cuchillo en la otra representan el deseo de cortar el lazo entre la persona y la ignorancia. Los dientes afilados cerrándose sobre la lengua roja representan cualidad sattva (la bondad, la harmonía, la pureza, la creatividad y demás cosas bonitas) triunfando sobre la rajas (la pasión y la actividad, vista como una característica que no es buena ni mala, pero sí egoista). La lengua en si misma tiene su propia interpretación, y la más aceptada es que se trata de una muestra de que Kali está avergonzada. Esto es porque normalmente a Kali se la representa pisándole el pecho a su marido, Shiva, que está inmóvil en el suelo. Generalmente en esas representaciones Shiva está consciente, calmado y a veces incluso sonriendo beatíficamente.

Dakshina Kali“Espera, ¿le está pisando el pecho a su marido y este está contento? WTF, Yuko, ¡requerimos explicación!” Y explicación tendréis. Cuenta la leyenda que Kali perdió el control de sus actos en medio de la batalla, hasta el punto de poner en peligro el universo. Viendo el percal, para calmarla, Shiva se tumbó en el suelo y dejó que Kali le pisara. Que me imagino su primera reacción de “¿qué cojones acabo de pisar?” seguida del ataque de histeria cuando se diera cuenta de que al que acaba de plantarle todo el pie en el esternón era a su propio marido. Y para ser sinceros, es un nivel algo más digno que emborracharse con cerveza roja porque parece sangre (*mirada MUY fija hacia Sekhmet*)

“¡Pero el collar de cráneos y el cinturón de manos seguro que son una representación de su salvajismo!” Pues no. Los cráneos son al parecer una representación del Aum, el sonido primordial del que surge toda la creación. Al parecer, el número de cráneos es exactamente cincuenta, el mismo que letras tiene el alfabeto sánscrito. Los brazos por su parte representan el karma de aquellos que la siguen, y que ella ha decidido cargar en su nombre. ¿Que por qué decidieron que era una buena idea? Pues no lo sé, sinceramente, las alegorías religiosas suelen ser confusas y basadas más en una imaginería de otros tiempos y muy atadas con la correspondiente cultura, y yo no estoy tan metida en la cultura hindú como para ponerme a deciros de dónde se han sacado esto. ¿O tengo que ponerme a mencionar ahora todos los significados que tenía la cruz gamada antes de que Hitler y sus capullos decidieran que se la iban a quedar? Ya escribí un artículo sobre ese tema hace años.

Volviendo a lo que nos ocupa, ¿por qué, si Kali es una diosa relativamente maja aunque peleona, la hemos convertido en la mala de la religión hindú? Pues en esto nos tenemos que dirigir a los tiempos de la Compañía de las Indias Orientales y su mano de acero sobre la India. Y tendré que hablaros de los thug. Y no, no es la palabra inglesa. Es más, tengo la sensación de que los ingleses se apropiaron de esta palabra y la usaron a posteriori. Teniendo en cuenta lo que representaba originalmente, su traducción actual puede que no esté demasiado alejada de la realidad, aunque hay que recordar que la India estuvo en manos del Reino Unido hasta la Segunda Guerra Mundial. Y no hablaré más de eso o vais a tener que agarrarme entre cuatro.

Thugs
Grupo de Thugs, foto de 1894
¿Y quienes eran los thug? Pues, reduciéndolo mucho, bandidos. Alargándolo un poco más, eran grupos organizados de criminales que se movían por la India y asaltaban a los pobres infelices que viajaban entre las ciudades. Su método era, al parecer, hacerse pasar por viajeros o mercaderes, ganándose la confianza de su víctima para luego asesinarla, por lo general estrangulándola o asfixiándola, aunque también eran conocidos por llevar cuchillos y demás cosas que se pueden esperar de individuos de este cariz. Una vez empiezas a meterte en el tema, no son muy distintos de los bandoleros de Sierra Morena, o de gentuza como Pablo Santos. La primera noticia de los thugs como una banda de criminales y no como ladrones sueltos aparece en 1356. Para que no andéis muy perdidos, esto es durante el sultanato de Delhi, antes del Imperio Muhgal y mucho, mucho antes de que aparecieran por allí los ingleses a tocar los baudios.

En estas bandas organizadas había de todo: musulmanes, hindúes, rajputs, lodhis, ahirs… Ya sabéis, allí donde haya humanos, habrá un ladrón. Y no era poco habitual que estos ladrones hicieran uso de nombres distintos según lo necesitaran, o incluso que se hicieran pasar por miembros de la otra religión para despistar al personal, incluso si se daba el caso de que miembros de distintas religiones en una misma banda ni siquiera comiesen juntos. También usaban tácticas dignas de una guerrilla. Nunca atacaban cerca de donde vivían, no se metían con grupos que fuera más fuertes o numerosos que ellos, y en general se guardaban muy mucho de verter sangre porque en el sultanato de Delhi y en el Imperio Mughal los crímenes con derramamiento de sangre se castigaban con la muerte, pero los estrangulamientos y similares no. No preguntéis, lo de los códigos penales en tiempos antiguos no es mi especialidad.

William Henry Sleeman
William Henry Sleeman, a.k.a. el que la lió parda.
Los ingleses se toparon de cara con este problema, pero no le pusieron freno hasta 1836, cuando Lord William Bentinck, Gobernador General de la India, y William Henry Sleeman, su capitán en jefe, decidieron que hasta ahí habían llegado, y comenzaron una campaña contra los thugs. Sleeman, en concreto, realizó una serie de operaciones con técnicas de espionaje e inteligencia que no se verían en el resto del mundo hasta mucho después. Sleeman capturó a un enorme número de thugs y los llevó a juicio, y este es un curioso caso en el que los jueces, en contra de lo que suele ser habitual en relatos de esta época, se esforzaron mucho en ser justos y en no condenar a los inocentes. Pero cuando las pruebas en tu contra se acumulan y son sangrantes, pues estás jodido.

Y diréis que hasta ahora esto no tiene nada que ver con Kali y veréis… tenéis razón. Esta gente no tenía nada que ver con Kali, más allá de que algunos bandidos eran hindúes con lo que esto conllevaba. Pero con lo que no contabais era con THE SPANISH INQUI… esto, con la capacidad de los ingleses de demonizar al contrario.

El caso es que los encantadores ingleses dicen que cuando Sleeman interrogó a los musulmanes, algunos de estos individuos mencionaban a una tal Bhowanee. Al parecer esto era como los ingleses pensaban que se escribía Bhavani, una devi o diosa hindú que es… (*mira la ficha*) un aspecto de la Tridevi (*se echa a llorar*). Al parecer, y siempre según estos textos, los musulmanes habían sincretizado a Bhavani como o un espíritu a las órdenes de Alá, o como una de las hijas de Mahoma, Fátima. Que es posible, oiga, cosas más raras he visto. Pero el patinazo llega cuando hablan de que es Bhavani la que había matado a Raktabija, el asura de la leyenda que he mencionado antes. ¿Y por qué es un patinazo? Bueno, os quedará claro cuando os diga cual es el nombre que Bhavani recibe cuando se enfrenta a los ashura: Ambika.

Los putos dioses hindúes y sus putas transformaciones, me cagüen sus putos muer… Ejem.

De Bhavani, los ingleses saltaron a Kali, que era la que realmente había matado al ashura de las narices, y comenzaron a montarse unas historias dignas de novelas, según las cuales los thug se unían en clanes thugee (thugee = cometer actos de thug), que estos llevaban existiendo desde mediados del siglo XVII, y que se habían formado por una banda de musulmanes que habían cometido un crimen y habían tenido que huir de Delhi y se habían juntado con otra gente y habían aprendido a perpetrar sus horribles crímenes gracias a las lecciones de Kali. Que decían que habían nacido del sudor de Kali cuando había derrotado a Raktabija y no sé qué mierdas más. La historia sobre los musulmanes siendo el inicio de estas bandas de bandidos había salido de la mente de un tal Donald Friell McLeod, sin más pruebas ni referencias que se pudieran encontrar sobre semejante patraña, y lo demás había corrido de parte de otros historiadores británicos.

Y era todo, absolutamente todo, una burda mentira. Un cuento para no dormir. Los cuentos de hadas tienen más credibilidad que esto.

Sleeman, para empezar, consideraba que la religión hindú era maligna, y estaba seguro de que gente de entre los brahmin (la casta más alta entre los hindúes) les pasaban información a los thug, lo cual tiene sentido cero porque además lo que hacían entra en la definición de adharma tan bien que el Kali al que deberíamos referirnos es al asura capullo del que hablé la vez anterior. Pero es que además, de acuerdo con Cynthia Ann Humes, profesora de estudios religiosos en la Universidad Claremont McKenna, la mayoría de los testimonios de los musulmanes hacían más hincapié en el sino, tal y como lo entienden los islamistas, que en un posible culto a Bhavani. Y la mayoría de los expertos están de acuerdo en que todo este montaje se debía al miedo a lo desconocido que sentían los ingleses hacia la religión y cultura de la gente de la India. Que, por otro lado, no es que me extrañe, porque no es la primera vez que lo hacen, y no será la última. Algunos señalan, incluso, que el aumento de las bandas de thugs en aquella época, lo que llevó a su persecución, era la disolución de los ejércitos de los gobernantes de la India a medida que los ingleses se iban haciendo con el poder. Hablad de un precioso efecto dominó.

Podéis adquirir un ejemplar de esta maravilla de ilustración de Kali en la tienda de Todd Lockwood. Por favor compradle cosas. Todas las cosas.

Pero claro, cuando una persona tiene que elegir entre la imaginación y lo que digan los expertos, creedme que elegirá la imaginación. Y no al estilo de Todd Lockwood, que tiene una ilustración de la diosa Kali que es una auténtica maravilla y detallada a más no poder, sino más bien al estilo Indiana Jones y el Templo Perdido, donde los malos son unos thugs que sacrifican a gente a “Kali” arrancándoles el corazón con la mano al grito de “Kali ma” (que es el nombre que los hindúes usaban para hablar de Kali como Madre Naturaleza *facepalm*). Y ponte tú a corregir décadas y décadas de creencias basadas en mentiras de los dichosos ingleses. Si me pongo a hablar de los cabreos que me pillo ahora cada vez que alguien menciona al Rey Arturo en un documental…

Así que chicos, cuando os hablen de Kali, olvidad las zarandajas paranoicas de los cejijuntos británicos y ved a Kali como se la debe ver: completamente abochornada después de haberle pisado el esternón a su marido que se había puesto allí a posta y que la estaba sonriendo como si le fuera el BDSM. Y con esto, terminamos este capítulo sobre deidades incomprendidas, a la espera del siguiente que se me ocurra. Hasta entonces, muchos abrazos, y dejad un comentario, por Eilistraee, que me siento mu’ sola si no decís nada.

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