martes, 21 de enero de 2014

Swastika, Sauwastika, Cruz Celta…



… y por qué me toca las narices que los nazis usen estos símbolos como suyos.

Empezaré con una historia relativamente moderna. Existe una ley en Alemania que prohíbe el uso de simbología nazi. No sé cuales serán las penas, pero el caso es que la prohibición ahí esta. Uno podría pensar que es hasta lógico, teniendo en cuenta su historia previa, hasta que se descubre que entre esos símbolos prohibidos se encuentra la cruz celta.

Vamos, que ni se os ocurra enseñar algo como esto por la calle.

¿Qué demonios tiene que ver la cruz celta con los nazis?

Pues resulta que unos simpáticos neo-nazis han decidido usarla como símbolo, en lugar de la típica swastika. Resultado: un nuevo símbolo antiquísimo con un significado positivo acaba convertido gracias a unos cuantos degenerados en el equivalente al mal del mundo. Y yo, simplemente, no puedo dejarlo pasar.

La cruz celta tal y como la conocemos fue, según cuentan las historias, introducida por San Patricio en Irlanda. Una de las teorías más populares es que el susodicho San Patricio adaptó un viejo símbolo pagano, la cruz solar, a la simbología cristiana de la cruz, a fin de que los paganos asociaran la importancia de la primera con la de la segunda. La cruz solar es un viejo símbolo datado de la Edad del Bronce, que fue adoptado por los celtas como un motivo solar. Aunque en la actualidad el símbolo de la cruz solar se usa en astronomía para representar a la Tierra dentro del sistema solar, su significado como representación del Sol y todos sus beneficios proviene de antiguo.

El diseño básico de una cruz solar
Sin embargo, el uso de la cruz celta y la cruz solar como símbolos del nazismo es relativamente moderno, con grupos de neo-nazis apropiándose de estos símbolos antiguos y retorciendo su significado. Durante un tiempo había pensado que a pesar de ello, la cruz celta se libraría del negro destino de la swastika y la sauwastika, pero recientemente me he encontrado con pegatinas de las “brigadas antifascitas” en las que sale una cruz celta tachada. Me duele que símbolos tan antiguos sean vilipendiados por los actos de unos pocos cuya moral brilla por su ausencia. Porque si la cruz celta es mucho más antigua y mucho más positiva que el triste significado que se la da, la swastika y la sauwastika no le van precisamente a la zaga en lo que a antigüedad se refiere.

En realidad, podría decirse que “swastika” y “sauwastika” son la misma cosa. La única diferencia entre ambas es la dirección en la que se doblan sus brazos: en la dirección de las agujas del reloj en el caso de la swastika, y al contrario en el caso de la sauwastika. Aunque hay un nombre diferente para las posiciones, no se hizo distinción entre el significado de ambas hasta que los europeos del siglo XIX se pusieron a pensar en el tema, y en general sus aseveraciones se parecen más bien poco a la realidad.

La swastika y su hermana gemela llevan existiendo mucho, mucho tiempo. Las primeras representaciones de esta figura provienen de la Cultura del Valle del Indo, una civilización de la Edad del Bronce que se asentaba en una zona a caballo entre Afganistán, Pakistán y la India, en el valle del río Indo. También se pueden encontrar en representaciones en las civilizaciones clásicas europeas (esto es, la Antigua Grecia y Roma), y se piensa que es posible que en Europa este símbolo existiera desde el Paleolítico. El número de culturas clásicas que han usado la swastika es apabullante: griegos, romanos, celtas, germanos, iraníes, hindúes, chinos, nepalíes… Básicamente, no hay un solo rincón en Eurasia en el que no haya estado presente, por no decir que también aparece en algunas zonas de África.
Sellos de la Civilización del Valle del Indo. Que desapareció allá por el 1300 A.C.


De hecho, el nombre de swastika es solo uno de los muchos que recibe este símbolo. En concreto, es su nombre en sánscrito, y el significado del mismo viene a ser “es bueno”. Su uso en este sentido aparece por primera vez en el Harivamsa, aunque la palabra, con sentidos distintos, puede encontrarse en el Ramayana y en el Mahabharata. En Europa, la palabra “swastika” no apareció hasta el siglo XIX, donde pasó a sustituir el término hasta entonces utilizado, con origen en el griego clásico: tetra gammadion. Esta denominación se debía a que la forma de las “aspas” recordaba a la letra griega gamma. Aunque “tetra gammadion” no se suele usar a día de hoy para referirse a estos símbolos, sí se puede escuchar la variante de “cruz gamada”, sobre todo en países con idiomas descendientes del latín, donde ya existía esta denominación, “crux gammata”.

El significado de la swastika y la sauwastika, como ya hemos mencionado antes, es el mismo, y la única diferencia se basa en su diseño. Y aunque sí se produce una variación en el significado dependiendo de la cultura, se puede observar que en todos los casos es positivo.

Pieza de bronce en el templo budista Sensô-ji, Asakusa, Tokyo.
Por ejemplo, para los hindúes, la swastika es un símbolo asociado a dos dioses: Ganesha, el dios con cabeza de elefante de la inteligencia, la ciencia y las artes, y Lakshmi, la diosa de la riqueza, la fortuna, la prosperidad y la belleza. En el caso de Lakshmi, se considera que la swastika es un símbolo que invita a la diosa, y que por lo tanto trae fortuna y prosperidad. No es, por supuesto, el único significado que puede encontrarse en Asia: para los budistas representa la eternidad, para el Zoroastrismo representa la continua creación, el infinito y el sol. Aparece en los petroglifos de Armenia, representando la “luz eterna”. En China y en Japón, la swastica y la sauwastika forman parte de su escritura, como ideogramas que se pueden traducir como “todo” o “eternidad”, y que son homónimos con la palabra “10.000”. En China, la emperatriz Wu Zetian (684-704) decretó que la swastika también sería un símbolo del sol. En Japón, este símbolo forma parte de los mon (emblemas familiares similares a los escudos de armas europeos) de numerosas familias, incluidos 60 de los clanes vasallos del clan Tokugawa. Actualmente, este es el símbolo que se usa para señalar en los mapas dónde se encuentran los templos budistas.

Pero este símbolo, como ya hemos dicho, también existía en Europa en la antigüedad. Aquí, parece estar relacionado con un símbolo del que hemos hablado antes: la cruz solar. En la cultura eslava, de hecho, existe el kolovrat, un símbolo similar a la cruz  gamada que representa al Sol y a Svarog, el dios solar, algo que comparten con el pueblo ilirio en los Balcanes. En la báltica es en la única en la que encontramos una distinción real entre la swastika, que llaman Perkonkrusts o Cruz del Trueno, y la sauwastika, Ugunskrusts o Cruz del Fuego. En este caso, aunque pueden representar al Sol, normalmente se consideran símbolos del Dios del Trueno, Perkons. De forma similar, en la cultura nórdica, la swastika era la representación del Mjölnir, que espero no tener que explicar de dónde sale. En Grecia y en Roma rara vez se podía ver una cruz gamada como un símbolo apartado, usándose como un elemento repetido tanto en bordes de teselas como en bordados de las túnicas de las sacerdotisas. En este caso, el significado que suele tener es el de “movimiento continuo”, aunque en alquimia se usaba para simbolizar los cuatro puntos cardinales y la protección de este mundo.

Mosaico romano en La Olmeda, en Palencia.
Lo que podemos derivar de esto es que en general el significado de la swatika y la sauwastika alrededor del mundo es el de la eternidad, la luz, y lo que es bueno. En Asia, este significado permanece sin cambios a día de hoy. En Europa, con la llegada del Cristianismo, su significado evolucionó para representar la victoria de Jesucristo sobre la muerte, convirtiéndolo en un símbolo de vida eterna (y por tanto sin alejarse demasiado de sus antiguas interpretaciones) que permaneció durante la Edad Media y parte de la Edad Moderna.

¿Cómo llegó entonces la swastika a convertirse para los europeos en el símbolo de todo lo malo en el mundo?

Aunque durante la Edad Moderna el símbolo había perdido parte de su importancia, probablemente a raíz de todos los mogollones religiosos que hubo durante esa época, la swastika resurgió de entre sus cenizas a finales del siglo XIX gracias a los estudios del arqueólogo Heinrich Schliemann, quien había encontrado una representación en las ruinas de la ciudad de Troya (sí, existió; sí, se sabe donde está; sí, se encontró con la Iliada en la mano; es una historia la mar de divertida) que asoció a las migraciones de los proto-indo-europeos. Y con proto-indo-europeos estamos hablando de gente del Neolítico, de la que descienden los indo-europeos de la Edad del Bronce. Vamos, que estamos hablando de gente muy, muy antigua. Y que son nuestros ancestros de hace mucho, mucho tiempo. Y con “nuestros”, me refiero a básicamente a media Asia y toda Europa. Que se dice pronto.

Matilde Moisant, aviadora estadounidense,
con su bonita sauwastika como amuleto de buena suerte.
Volviendo a la swastika, este descubrimiento acabó causando que los europeos de principios del siglo XX adoptaran este símbolo como un amuleto de éxito y buena suerte, quizás debido a los estudios al respecto que hemos dicho que se hicieron durante el siglo XIX. De hecho, las Fuerzas del Aire de Finlandia tenían una cruz gamada como su emblema, y muchos aviadores nórdicos solían llevarlas como amuleto de buena suerte.
 
Por desgracia, en aquella época empezarían a salir a la luz ideas… no muy sanas. Ciertos grupos comenzaron a usar los trabajos de Heinrich Schliemann para apoyar su teoría de una “raza aria” que comprendería a los habitantes de Europa y parte de Asia. Esta teoría se basaba en que todos los idiomas de estas regiones descendían de un mismo origen, que sería el idioma de los proto-indo-europeos. En realidad, visto desde un punto de vista científico, es una teoría perfectamente válida que no tiene nada de malo. El problema es que en aquella época, dichas teorías solían ir unidas a un fuerte componente racista. Hay que tener en cuenta que, aunque ahora nos horroricemos de estas cosas, en aquella época lo normal era pensar que el “hombre blanco” era mejor y más noble que las otras razas. De hecho, “ario” proviene de la palabra en sánscrito “arya”, que viene a significar “honorable” “respetable” o “noble”. Y aunque hubo muchos autores que estaban en contra de estas ideas, o que consideraban que el hecho de que los idiomas tuvieran un mismo origen no les convertía en una misma raza, no digamos una superior, lo cierto y verdad es que el término caló bastante hondo.

¿Habéis visto algún español con esa cara salvo en caricatura? ¿Y a un inglés o a un alemán? Yo tampoco.

De aquí a relacionar la swastika y a su hermana como “símbolos” de la “raza aria” había tan solo un paso, que no tardaría en darse por organizaciones como la sociedad Thule, quienes ya de por sí hacían firmar a sus miembros durante su iniciación que no tenían sangre judía. Esta sociedad tenía, al parecer, lazos con el Deutsche Arbeiterpartei, el “Partido Alemán de Trabajadores”, de vida más bien corta, tan solo un año, antes de convertirse en el Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, o lo que es lo mismo, el Partido Nazi, en el 1920. Es en esa fecha cuando uno de sus principales miembros diseña la bandera que les representaría, una bandera roja con un disco blanco y una swastika negra girada 45º. El diseñador de dicha bandera fue, precisamente, Adolf Hitler, que pasaría a ser líder del partido un año después. El resto, lo conocemos todos, aunque no tanto como deberíamos.

Adolf Hitler se había topado con la swastika mucho antes. La había visto de niño en iglesias y en otros edificios. Y se familiarizaría con ella gracias a sus contactos con la sociedad Thule, aunque se apresurara a cortar lazos con ellos cuando el partido cambió de denominación. Según sus propias palabras, la swastika representaba “la lucha por la victoria del hombre ario” y “el emblema racial del germanismo”. Lo cual se hace muy difícil de tragar cuando las encuentras hasta en África, pero si algo se le daba bien a los nazis, era tergiversar las cosas.

Y aquí, antes de que me empiecen a llover hachas, voy a dejar las cosas claras: odio a los nazis, odio lo que hicieron, y me repugna la gente que piense de igual manera. No voy a entrar en ideologías, no voy a entrar en creencias, ni voy a entrar en temas que son offtopic en este artículo. Quiero que quede presente, y creo que los me conocen pueden ser testigos de ello, que los desprecio, sobre todo a ese grandísimo hijo de mala madre que era Joseph Goebbles. Pero, precisamente porque los odio, es por lo que no puedo soportar que ellos, y la gente que son como ellos, destruyan el ancestral significado de símbolos que han estado con nosotros desde la Edad del Bronce. Símbolos que representaban el Sol, la Eternidad, el Mundo, se han visto robados de su significado por gentucilla, y eso no me sienta bien. En especial la cruz celta. Lo de la cruz celta me duele en el alma. Una no puede ser fan de la cultura celta y ver eso sin encontrar una forma de gritar en contra de semejante atraco. ¡Quiero mis símbolos prehistóricos de vuelta, y los quiero YA!

Swastika en una composición de cábala judía del siglo XVIII,
una de las muchas razones por las que pienso
que Hitler y compañía eran unos capullos.
Porque, a día de hoy, la swastika y la sauwastika, con sus antiguos significados, han quedado relegadas a Asia, donde todavía priman como el símbolo de prosperidad y fortuna. Pero es imposible que esas imágenes pasen a occidente sin que alguien monte un escándalo, uniendo su imagen con la ideología nazi. No son pocas las anotaciones en mangas traducidos en los que la imagen aparecen con una nota al pie para explicar que no, el manji no es un símbolo nazi, y que no se ha dibujado con esa intención. Los malentendidos entre Oriente y Occidente están a la orden del día, sobre todo porque en Occidente hemos atado tanto la imagen con los horrores de la Segunda Guerra Mundial, que rara vez se explica, y pocas veces se sabe, que el símbolo es mucho más antiguo, y muy alejado del significado que la gente como Hitler le quiso dar.

Por eso, tengo esperanza de que alguien por lo menos se pare a leer este artículo y conocer la verdad sobre la swastika, la sauwastika y la cruz celta y se una a mi cruzada de recuperar símbolos antiguos de las manos equivocadas.

Y tras este, mi pequeño alegato, os dejo para la próxima. Estoy dispuesta a aceptar sugerencias sobre artículos de mitología, de orígenes de cosas, y de lo que sea. ¡Un comentario siempre está bien, si es constructivo!

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